La discusión climática suele señalar a la industria, al transporte, a la agricultura. Rara vez incluye al sector tecnológico en la lista. Sin embargo, los data centers, el hardware, el entrenamiento de modelos de IA y la obsolescencia acelerada convierten a las TI en un actor de emisiones crecientes. Pretender que somos neutros es parte del problema.
La huella real del sector TI
Los data centers ya representan un porcentaje significativo del consumo eléctrico mundial, y la curva está en aceleración por el auge de la IA generativa. Entrenar un modelo grande consume lo que consumen cientos de hogares en un año. El ciclo de vida del hardware — extracción de minerales, manufactura, logística, disposición — agrega una capa adicional de impacto.
A esto se suma una verdad incómoda: la eficiencia energética por cómputo ha mejorado, pero el volumen total crece más rápido. Hacer cada consulta más barata no sirve si hacemos mil veces más consultas.
Medir, reducir, compensar — en ese orden
Creemos que toda empresa de TI tiene una responsabilidad concreta y en ese orden:
- Medir la huella real — incluyendo alcance 3, cadena de valor y nube utilizada.
- Reducir mediante decisiones técnicas: arquitecturas eficientes, regiones con matriz energética limpia, dimensionamiento adecuado, evitar sobre-ingeniería.
- Compensar solo lo que no se pudo reducir, y con proyectos verificables — no como licencia para no reducir.
Tecnología que habilita la acción climática del Estado
Acá el sector TI tiene el mayor potencial de aporte. El Estado necesita tecnología para medir, monitorear y decidir sobre la acción climática:
- Sistemas de monitoreo ambiental e inventario de emisiones.
- Plataformas para gestionar programas de energía renovable, eficiencia edilicia o transición justa.
- Analítica para focalizar subsidios y políticas de adaptación.
- Trazabilidad para compromisos internacionales (NDCs, reportes ESG, Agenda 2030).
Construir esta infraestructura digital es contribuir directamente a la capacidad del Estado de enfrentar la crisis climática.
Qué hace Sofis
Tenemos la certificación ISO 14001 de gestión ambiental y una iniciativa interna llamada #GreenSofis que trabaja sobre consumo, movilidad y compras. Estamos adheridos al Pacto Global de la ONU desde 2013, y reportamos sobre nuestros avances.
Pero más importante: elegimos activamente trabajar en proyectos que habilitan la acción climática del Estado y de las organizaciones que contribuyen a la Agenda 2030. Nuestra forma concreta de aportar es construyendo la tecnología que los hace posibles.
En la práctica
Creemos que las empresas de TI no podemos declararnos neutrales en la discusión climática. Tenemos huella, tenemos capacidad de reducirla, y tenemos una ventaja única: podemos construir la tecnología que el Estado necesita para acelerar su propia transición.
¿ Por qué esto importa?
Porque el mercado y la sociedad van a pedirle cada vez más al sector TI que rinda cuentas sobre su propio impacto. Y porque los gobiernos necesitan socios tecnológicos que no solo entiendan el desafío ambiental, sino que lo hayan trabajado en sí mismos primero.